En plena era digital, las organizaciones que no integren en su plan de crecimiento un plan de transformación digital se arriesgan a quedarse estancadas y perder los beneficios que supone el desarrollo digital.

Pero cuando hablamos de transformación digital, ¿a qué nos referimos? Podemos definirlo como  la capacidad de cada empresa para adaptarse a los últimos avances tecnológicos, los tipos de productos y servicios que ofrece y la forma de hacerlos llegar al cliente según las exigencias del mercado y los consumidores. Hay sectores como el retail o la banca, que en los últimos años se han tenido que ir adaptando a la transformación digital con la aparición del comercio online y las redes sociales.

Esa transformación nos permite por un lado recopilar la información de cada departamento por separado y procesarla para optimizar el funcionamiento de toda la empresa, permitiéndonos adaptar procesos para ofrecer un servicio tanto a nuestros clientes actuales como a los potenciales.

Transformación digital de las empresas

Otras de las ventajas de la transformación digital son: aumento de ingresos, reducción de costes, mejora de la rentabilidad e incremento de la satisfacción de los trabajadores gracias a la implementación de las nuevas tecnologías en su día a día.

Por otro lado no podemos olvidarnos de la captación de talento a la plantilla, ya que este tipo de organizaciones resultan mucho más atractivas para las nuevas generaciones que sin duda podemos considerar como nativos digitales.

Las empresas hoy en día tienen la ineludible tarea de modernizar sus procesos y trazar una estrategia integral que abarque diferentes elementos: reunir a los líderes de la organización para trazar estrategias y objetivos, ver que inversiones realizar relacionadas con la función digital, y extender esa cultura digital a todos los miembros de la organización, desde altos directivos, a empleados , clientes y socios para comunicar el valor de ese cambio digital.

Saber adaptar la tecnología a cada sector es una tarea muy importante, ya que cada sector o modelo de negocio es diferente, por lo que hay que saber personalizar y adaptar en función de las metas y objetivos a cumplir y el sector en el que trabajen.