Hace algunos años este concepto empezó a formar parte de las estrategias de marketing. Para aquellos que aún no lo conocéis, os vamos a explicar en que consiste y que puede aportar a las empresas.

La gamificación es la integración de conceptos y dinámicas propias del juego en diversos contextos, con el fin de fomentar la participación y el cambio en el comportamiento del usuario. El objetivo principal es estimular a las personas y crear engagement con la marca, producto o servicio de la empresa.

Está consiste en la integración en la estrategia de marketing, aporta una gran cantidad de ventajas. Como por ejemplo son, la fidelización del cliente y el incremento de la productividad entre los empleados. Uno de los principales objetivos es lograr aumentar la participación y establecer feedback con el usuario. Para conseguirlo, se debe elegir la estrategia que mejor se ajuste a nuestras necesidades y objetivos marcados.

La gamificación puede ponerse en marcha a través de diferentes mecánicas. Una de las más conocidas y utilizadas es el sistema de puntos, muy efectivo en las campañas de fidelización. Este sistema consiste en recompensar a los clientes de una marca, producto o servicio con puntos canjeables para futuras compras.

Para llevar a cabo una buena estrategia de gamificación, se debe conseguir incitar a la acción a los usuarios, a través de desafíos, retos o comparando con otros usuarios. A la hora de elegir la técnica que vamos a efectuar debemos tener claros los objetivos que queremos lograr.

Si se combina la gamificación con otras técnicas de marketing, esta herramienta puede resultar de gran utilidad, ayudando en la mejora de la promoción o aumentando la reputación de la marca.